
RECOMENDACIONES DE ACUERDO AL NIVEL DE RIESGO DE PADECER DIABETES
Calcula tu IMC Índice de Masa Corporal en:
Adultos: http://www.seedo.es/Pacientes/CalculoIMC/tabid/177/Default.aspx
Niños: http://www.onmeda.es/test/imc_ninos.html
IMC Normal - Glucosa Normal
IMC Normal - Glucosa Anormal
Pre-Obeso - Glucosa Normal
Pre-Obeso - Glucosa Anormal
Obeso - Glucosa Normal
Obeso - Glucosa Anormal
Delgadez - Glucosa Normal
Delgadez - Glucosa Anormal
Padres o Hermanos Diabéticos
Hemoglobina A1c alta
Mantener peso normal
Medición anual de la Glucosa después de los 18 años
Tamizaje en embarazo
Ejercicio Regular
Alimentación balanceada, bajas en azúcar refinadas, grasas y harinas
Confirmar Diagnostico
Control Médico
Control nutricional por especialistas, cambios en estilo de vida
Medición anual de Glucosa
Confirmar Diagnostico
Control Médico
Control nutricional por especialistas, cambios en estilo de vida
Medición semestral de Glucosa
Confirmar Diagnostico
Control Médico
Adulto control nutricional, descartar otra enfermedad
Control de crecimiento y desarrollo niños, descartar otra enfermedad
Confirmar Diagnostico
Control Médico
Control anual de glucosa, si la glucosa es normal
Confirmar diagnóstico y control médico, si la Glucosa es Anormal
Confirmar Diagnostico
Control Médico
COMO DEBEMOS PREVENIR LA DIABETES
La diabetes se ha convertido en una seria amenaza para la humanidad. El riesgo de desarrollar diabetes es de dos a cuatro veces mayor en los últimos años. Se ha visto un dramático aumento de diabetes tipo 2 entre niños y jóvenes.
Esta seria enfermedad se puede prevenir, postergar o controlar consumiendo una alimentación sana y llevando una vida activa. Le ofrecemos información sobre los diferentes tipos de diabetes, factores de riesgo y cómo cuidarse para prevenir la diabetes.
Hay factores que aumentan el riesgo de desarrollar diabetes; pero hay maneras en que usted puede prevenir y reducir sus efectos. Si tiene exceso de peso, es mayor de 45 años y en su familia hay antecedentes de diabetes, podría encontrarse en estado de prediabetes. Millones de personas son prediabéticas sin saberlo.
Preste atención si nota algunos de los síntomas típicos de la diabetes:
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Necesidad de orinar con frecuencia;
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siente una sed inusual;
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siente hambre de manera excesiva;
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siente fatiga e irritabilidad sin motivo aparente;
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tiene la vista borrosa.
Si tiene uno o más de estos síntomas, hágase un examen médico cuanto antes. Un análisis de sangre que muestre niveles anormales de glucosa podría ser un indicio de prediabetes.
Su médico le dirá los pasos a seguir y si necesita medicamentos para detener el desarrollo de la diabetes. Quizás sólo sea necesario que tome ciertas medidas de precaución y haga algunos cambios en su rutina diaria.
Vigile su peso. El sobrepeso es un factor muy importante en el desarrollo de la diabetes; además, aumenta el riesgo de sufrir derrames cerebrales y ataques de corazón.
Reduzca su consumo de calorías: coma menos alimentos con un alto contenido de grasa y azúcar y bebidas gaseosas y alcohólicas. Si fuma, deje de hacerlo.
Haga del ejercicio parte integral de su rutina diaria. Pase un mínimo de 30 minutos en actividades que requieran esfuerzo físico. Además de ayudarle a controlar el peso, el ejercicio fortalece el sistema cardiovascular.
Aprenda a relajarse y controlar la tensión emocional. Estas medidas reducen el riesgo de desarrollar diabetes y mejoran su estado general de salud.
Esta información tiene el único fin de educar e informar. No tome acción alguna o deje de tomarla basado en esta información. Es importante que consulte con su médico.
DIALOGUEMOS SOBRE DIABETES
Al hablar de la diabetes surgen términos como insulina, glucosa, páncreas, colesterol, triglicéridos, niveles bajos o elevados de azúcar, y tolerancia o intolerancia a ciertas sustancias que el cuerpo necesita.
Estos términos pueden causar confusión y hasta temor en algunas personas. La mejor arma es informarse acerca de la diabetes.
Esta enfermedad ocurre cuando el páncreas no produce la cantidad adecuada de insulina o el cuerpo no puede usar la insulina que produce. La insulina es necesaria para convertir los alimentos en glucosa, o sea, el tipo de azúcar que le sirve de combustible. Por eso las personas con diabetes en estado avanzado usualmente requieren insulina u otros medicamentos para controlar el nivel de azúcar en la sangre.
En las personas diabéticas, es muy importante vigilar los niveles de triglicéridos, un tipo de grasa presente en la sangre, y el colesterol tipo LDL. El exceso de ambos tipos de grasa en el sistema sanguíneo aumenta el riesgo de sufrir ataques de corazón.
Cuando no se controla esta enfermedad, puede causar ceguera, problemas del corazón y riñones y amputaciones de pies y piernas.
Pero, en la mayoría de los casos, y aunque no hay cura para esta enfermedad, la solución a la diabetes no es tan complicada como parece: una alimentación sana y el ejercicio ayudan al cuerpo a funcionar mejor y, a veces, son necesarios medicamentos o insulina.
Para prevenir la diabetes y evitar sus complicaciones, incluya en su alimentación diaria frutas, verduras y granos enteros. Coma porciones más pequeñas de carnes y alimentos lácteos con un alto contenido de grasa . Y dedique por lo menos 30 minutos diarios al ejercicio. Actividades tan simples como caminar son una gran ayuda para proteger su salud.
Si bien es cierto que la diabetes es inevitable, sobre todo en personas cuyos ancestros la padecieron, la intervención oportuna ayuda a retardar su desarrollo y reducir sus complicaciones.
USTED PUEDE TENER DIABETES Y NO SABERLO
La diabetes es una enfermedad que puede causar daño a muchos órganos del cuerpo y robar de 10 a 15 años de vida. Sus síntomas pueden ser tan leves que se puede tener por años y no saberlo; por eso es esencial pedir cuanto antes que le hagan la prueba básica para detectarla.
Los síntomas de la diabetes pueden ser notorios e incluir sed, aumento del apetito, deseos de orinar con frecuencia, cambio de peso, dolor de cabeza, mareo, pérdida de la vista y cansancio, debilidad, o agotamiento. Si sufre de estos síntomas, consulte a su médico cuanto antes.
Las personas que se enteran que tienen diabetes cuando todavía no está muy avanzada tienen más alternativas de tratamiento que si reciben su diagnóstico cuando han pasado años sin saber que eran diabéticos. En algunos casos, el diagnóstico prematuro puede ayudar a aplazar la necesidad de medicamentos, evitándose así la posibilidad de sufrir efectos secundarios y permitiendo el control de la diabetes a base de una alimentación adecuada y ejercicio regular. Si se presenta durante el embarazo y no es detectada, la diabetes pueden afectar seriamente al bebé y causar defectos de nacimiento.
Los niveles altos de glucosa en la sangre, característicos de la diabetes, causan daño a los nervios y las venas. Esto puede provocar problemas del corazón, presión arterial alta, hemorragia cerebral, daño al hígado, ceguera y la necesidad de una amputación.
Las complicaciones de la diabetes también aumentan el costo de los cuidados médicos necesarios. Si usted no sabe si es diabético, pida cuanto antes la prueba básica para detectar la diabetes. Entre más pronto empiece a controlar el nivel de azúcar en la sangre y reciba atención médica regular, mejor será su nivel de energía y su salud, y menor su riesgo de sufrir las complicaciones de la diabetes avanzada.

Epidemiología
La diabetes aparece por un problema en la forma en que el cuerpo produce o utiliza la insulina. Puede haber una resistencia a la insulina o una producción insuficiente de insulina para la utilización en las células del cuerpo. Por lo general, la diabetes tipo 2 se desarrolla gradualmente, debido a que el páncreas se va deteriorando con el tiempo, por la sobreproducción de insulina en primera instancia y el posteriormente el déficit. Salvo en los países escandinavos, la incidencia poblacional de diabetes mellitus tipo 2 es superior a la de tipo 1, con una relación media de 85:15% entre ambas.
Algunos factores de riesgo que predisponen a un individuo a desarrollar diabetes mellitus tipo 2 incluyen:
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Los antecedentes familiares y la genética, juegan un papel importante[3]
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Un bajo nivel de actividad (Sedentarismo)
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Una dieta deficiente
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Peso excesivo, especialmente alrededor de la cintura
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Raza/etnia (las poblaciones de afroamericanos, hispanoamericanos e indígenas americanos tienen altos índices de diabetes)
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Edad superior a 45 años
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Intolerancia a la glucosa identificada previamente por el médico
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Presión arterial alta (Hipertensión)
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Colesterol HDL de menos de 35 mg/dL o niveles de triglicéridos superiores a 250 mg/dL (Dislipidemia)
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Antecedentes de diabetes gestacional en las mujeres.
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De la población total de diabéticos, el mayor porcentaje (± 90%) corresponde a la Diabetes mellitus tipo 2.
Cuadro clínico
Con frecuencia, las personas con diabetes tipo 2 no presentan síntoma alguno, en particular en los estados iniciales de la enfermedad. Con el transcurso de la historia natural de la enfermedad, la diabetes está asociada con pérdida de calidad de vida y, en caso de presentarse síntomas, éstos pueden ser variados y afectar diversos órganos.
Visión borrosa o cambios repentinos en la visión, formando minúsculos cristales que se interponen en el campo visual formados por el desbalance osmótico en la diabetes mal controlada.
La disfunción eréctil suele presentarse en pacientes diabéticos de larga data, fundamentalmente por neuropatía, como la aparición de una polineuritis, o bien por disminución del flujo sanguíneo y factores psicológicos como un incremento en el estrés provocado por la diabetes, peor control metabólico y aumento muy importante en los síntomas depresivos. Algunos estudios han encontrado pérdida del músculo liso del pene a nivel del tejido cavernoso de pacientes diabéticos. En algunos casos es posible que los niveles de óxido nítrico sintetasa, una enzima que acelera en el cuerpo cavernoso el paso de la L-arginina en óxido nítrico—potente vasodilatador que interviene en uno de los pasos de la erección tanto del pene como del clítoris—están disminuidos en pacientes diabéticos, fumadores y personas con deficiencia de testosterona. Algunas manifestaciones inespecíficas incluyen fatiga, sensación de cansancio, náuseas y vómitos. A menudo aparece un aumento del apetito excesivo a toda hora, también llamado polifagia, así como de la sed excesiva, llamada polidipsia, acompañados de un aumento de la frecuencia en la micción, y en grandes cantidades; también llamado poliuria. Por su parte, la piel se torna seca, aparece picazón en la piel y genitales, hormigue, entumecimiento en las manos y pies y las cortaduras o heridas que tardan en cicatrizar.
La diabetes tipo 2 (no insulino dependiente), puede pasar inadvertida por muchos años, y en algunos casos ésta es diagnosticada cuando ya se han producido daños irreversibles en el organismo. Por eso es recomendable que todas las personas se realicen un examen de glicemia por lo menos una vez al año.
Diagnóstico
El diagnóstico de Diabetes Mellitus se establece por medio de la medición de glicemias plasmáticas, de acuerdo a alguno de los siguientes criterios estrictos: Síntomas de diabetes (poliuria, polidipsia, baja de peso no explicada o un aumento de peso, según cada persona) asociada a glicemia tomada al azar > 200 mg/dl
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Glicemia plasmática en ayunas > 126 mg/dl
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Glicemia plasmática 2 horas después de una carga de 75 g glucosa > 200 mg/dl
En ausencia de síntomas, estos resultados deben confirmarse en un segundo examen. La prueba de tolerancia a la glucosa no es recomendable para uso rutinario.
En relación a estos criterios existen condiciones intermedias como la glicemia anormal en ayunas (entre 110 y 125 mg/dl) y la intolerancia a la glucosa (glicemia 2 h postcarga entre 140 y 199 mg/dl). Ambas situaciones se asocian a mayor riesgo de diabetes y de patología cardiovascular.
Los valores de glicemia medidos con cintas reactivas en sangre capilar, o la medición de hemoglobina glicosilada A1c (HbA1c) no son aceptables para confirmación del diagnóstico de diabetes.
Tratamiento
El tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2 requiere un equipo multidisciplinario y se fundamenta en eliminar los síntomas relacionados con la hiperglicemia, reducir el riesgo o tratar las complicaciones de microangiopatía característica de la diabetes de larga data y asegurar que el individuo consiga un estilo de vida tan normal como sea posible. Tiene especial importancia la reducción del riesgo cardiovascular debido a que es la principal causa de muerte en pacientes diabéticos tipo 2.
La meta de un control metabólico adecuado se obtiene con niveles de glicemia en ayuno de 72 a 108 mg/dl, glicemias postprandiales entre 90 y 144 mg/dl (180 mg/dl en > 60 años) y concentraciones de hemoglobina glicosilada A1c menores a 6% - 7% (8% en ancianos). El tratamiento de la Diabetes Mellitus comprende etapas que secuencialmente son:
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Régimen nutricional, educación diabetológica y ejercicio
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Drogas hipoglicemiantes orales
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Asociación de drogas orales
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Insulinoterapia
Estas etapas deben cumplirse escalonadamente en esta secuencia, evaluando las respuesta metabólica para avanzar o permanecer en esa etapa, debido a que se puede tener un buen control con cualquiera de estas etapas. La educación en diabetes debe aplicarse paralelamente en cada una de estas instancias. Los pacientes diabéticos reciben educación sobre como mantener un régimen con restricción parcial de hidratos de carbono, prefiriendo aquellos con bajo índice glicémico y distribuyéndolos en las distintas comidas a lo largo del día. Debe considerarse la actividad física propia de cada paciente.
Debe estimularse el ejercicio físico aeróbico, regular, de intensidad moderada, al menos 3 veces a la semana, previa evaluación cardiovascular, retinal y de la sensibilidad protectora de los pies. Estas medidas no farmacológicas son recomendables durante toda la evolución de la enfermedad, independiente si se requiere o no tratamiento farmacológico asociado. Si el paciente demuestra mantener niveles elevados de glicemia o HbA1c con el tratamiento no farmacológico, se recomienda iniciar hipoglicemiantes orales.
A todos los pacientes diabéticos debe insistirseles en la creación o mantención de hábitos saludables de vida, eliminación del hábito de fumar y restricción del consumo de licor y sal. Debe buscarse dirigidamente la coexistencia de hipertensión arterial y dislipidemia, la cual ha de ser tratada agresivamente en caso de padecerla. Se recomienda mantener un control médico regular.
Medicamentos
La mayoría de los pacientes diabéticos tipo 2 tienen sobrepeso u obesidad, condición que se asocia frecuentemente a la resistencia insulínica; por ello inicialmente se recomienda el uso de sensibilizadores a insulina como biguanidas (metformina).
Otro tipo de medicación para un paciente diabético tipo 2, pueden ser los secretagogos de insulina como las sulfonilureas (clorpropamida, glibenclamida, glipizida, glimepiride) o metiglinidas (repaglinida y nateglinida). Estos medicamentos tienen mejor efecto en pacientes cuyo comienzo diabético es menor de 5 años y que tienen un producción endógena de insulina y tendencia a la obesidad. En el caso de que no se obtenga un control metabólico adecuado es posible utilizar combinaciones de hipoglicemiantes orales con diferentes mecanismos de acción.
La evolución natural de la diabetes tipo 2 es hacia un progresivo deterioro de la función secretora de insulina de la célula beta, de modo que un porcentaje importante de pacientes requerirá en algún momento de su evolución el uso de insulina, medida que inicialmente puede combinarse con hipoglicemiantes orales.
La insulinoterapia en la diabetes tipo 2 es una alternativa terapéutica adecuada en aquellos pacientes que no logran un adecuado control con dosis máximas de hipoglicemiantes orales o en caso de un stress agudo.
Los esquemas terapéuticos de insulina deben permitir un adecuado control metabólico, utilizando insulinas de acción lentas, ultralentas, intermedia, rápida o ultrarrápida, y cuya correcta indicación dependerá del contexto clínico del paciente. Esta responsabilidad cae específicamente en el dominio del especialista o médico.
Dieta y peso
La planificación de comidas consiste en elegir alimentos saludables y en comer la cantidad adecuada, a la hora adecuada. Se recomienda trabajar en colaboración con el médico para aprender qué cantidades de grasa, proteína y carbohidratos necesita en la dieta.[6] Es necesario que los planes específicos de comidas se adapten a los hábitos y preferencias personales.
Es importante controlar el peso y comer una dieta bien equilibrada. Algunas personas con diabetes tipo 2 pueden dejar de tomar medicamentos después de una pérdida de peso intencional, aunque la diabetes sigue estando presente. Un dietista certificado puede ser de ayuda para determinar las necesidades dietarias específicas.


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